#JuevesDeCriticas Club de Jóvenes Críticos

Y juntos somos…

Foto: Cortesía Gran Teatro Nacional

Asistir al teatro, oír una pieza musical, disfrutar de la danza y pensar en quienes hicieron posible este espectáculo desde la dirección, producción, escenografía, tramoya, técnica,  no es algo corriente. Sin embargo, ¿nos habremos preguntado si el público es un elemento principal del teatro, danza o concierto?

El Escuadrón del teatro es una función didáctica concebida de manera original por Vanessa Vizcarra, para el Programa Formación de Públicos del Gran Teatro Nacional (GTN). El público objetivo son niños de primaria entre los 6 y 12 años de edad.

“Es una obra de teatro narrada en un estilo específico, asegura Pierr Padilla,  quien está a cargo del grupo de animadores culturales del Área de Públicos del GTN.  La meta es introducir a los niños en el mundo de las artes escénicas, generar inquietud, que formulen preguntas sobre el teatro y, que al ser respondidas por los actores, puedan tener, posteriormente, la iniciativa de ver otras obras en cualquier teatro del mundo.

“Hay que destacar que para la mayoría del público asistente es su primera vez en el teatro. Ellos están en una edad en la que uno piensa que los personajes son superhéroes y este es un modo de acercarlos. Además es informativo lo que les damos", asegura Verony Centeno, animadora cultural del Área de Públicos  y actriz de esta función.

El Escuadrón nos da a conocer la estructura del teatro, la importancia de cada elemento en la elaboración de una presentación escénica y el reconocimiento del papel importante y especial que ocupa el público en la obra. Todo ello se enseña a través de un dinamismo particular que es la participación de los alumnos de primaria en la función didáctica.

El escuadrón baja del escenario, está en contacto con los niños e interactúa con ellos, todos se reparten y van a los diferentes pisos del teatro, dejan que ellos hagan las preguntas para que se sientan parte de la función,  y así les atribuyen un rol activo en el que, quieran o no, se ven envueltos. Los actores toman otro rol, esta vez no se basan de un guión y las murallas del escenario no los defienden. Indudablemente la ruptura de la cuarta pared se aprecia en muchas escenas de Escuadrón del teatro, pero es en esta en particular en la que se da la mayor ruptura.

Bajo esta dinámica cinco personas responden a las preguntas de casi mil asistentes. Mientras ello pasa se escuchan murmullos de los demás actores, esto puede pasar desapercibido por los niños, pero es inevitable distraerse y pensar en lo que se podría estar diciendo y por ello, algunas escenas se vean estropeadas para el espectador. Lo mismo sucede al iniciar la función, pero en esa ocasión son las voces de cabina de control.  ¿La solución? Apagar los micrófonos de todos mientras ocurre la conversación actor - público.

La función termina con la presentación del equipo que cuenta con características particulares, acordes al tipo de elemento que representan: Verony, la directora, con su tableta y su liderazgo; Johan, el productor, caracterizado por ser ordenado y cuidadoso; Checho, el escenógrafo, quien conoce los detalles dimensionales; Lenybeth, la  técnica, entusiasta y meticulosa; Lola, la actriz, muy talentosa porque canta, baila y actúa; por último, Luis Miguel, el tramoya, una persona con gran capacidad de movimiento físico, con un ánimo tranquilo para resolver situaciones detrás del escenario y representado como una persona con discapacidad auditiva. Nos dice Vanessa Vizcarra, que el tramoya tiene esta discapacidad porque le parecía coherente las características antes mencionadas de este personaje con el hecho de que se desarrolla más el oído que la palabra, además es una persona que es capaz de entender a los demás; por lo tanto, tiene una perspectiva más serena de las cosas. 

Cada uno con características diferentes, pero en un momento, todos son uno y así, con pecualiaridades y similitudes, todos juntos forman un imponente Escuadrón del teatro.

Por: Carolina Amable, Andrei  Hidalgo y Johana Perleche.

Foto: cortesía Gran Teatro Nacional

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